Atención a la salud mental de los jóvenes en Monterrey: no esperemos otra tragedia
Familias de Monterrey pedimos a la Secretaría de Salud de Nuevo León atención psicológica gratuita y oportuna para adolescentes en los centros de salud de las colonias.
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En las colonias de Monterrey y su área metropolitana, cada vez más familias enfrentan en silencio la ansiedad, la depresión y las adicciones de sus hijos adolescentes. Los maestros lo notan en los salones, los papás lo notan en casa, y sin embargo, cuando una familia busca ayuda profesional en el sector público, se topa con listas de espera de meses, módulos sin psicólogos o la respuesta de que "no hay servicio para menores".
La salud mental no es un lujo ni un tema de moda: es salud, así de simple. Un adolescente que no recibe atención a tiempo puede abandonar la escuela, caer en el consumo de sustancias o llegar a situaciones mucho más graves que ninguna familia debería vivir. Y las familias que sí pueden pagar consulta privada gastan miles de pesos al mes, mientras que la mayoría simplemente se queda sin opciones.
Por eso, quienes firmamos solicitamos a la Secretaría de Salud de Nuevo León:
- Abrir y fortalecer módulos de atención psicológica gratuita para adolescentes y jóvenes en los centros de salud de las colonias, no solo en el centro de la ciudad.
- Reducir los tiempos de espera para primera consulta de salud mental, con horarios vespertinos compatibles con la escuela y el trabajo.
- Coordinar con las escuelas secundarias y preparatorias programas de detección temprana y canalización, con el consentimiento de las familias.
- Difundir de manera clara y accesible las líneas de ayuda y los servicios disponibles, para que ninguna familia se quede sin saber a dónde acudir.
Monterrey es una ciudad orgullosa de su empuje y su trabajo; que ese mismo empuje se aplique a cuidar la salud emocional de sus jóvenes. Invertir en salud mental hoy es evitar tragedias mañana.
Firma esta petición y compártela con otros papás, maestros y jóvenes. Hablar de salud mental ya no puede seguir siendo un tabú, y atenderla no puede seguir siendo un privilegio.